“Cuando la vejez duele en silencio: la Facultad pone nombre al maltrato en el adulto mayor”

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En la Licenciatura en Terapia Ocupacional de la Facultad de Ciencias Médicas, una charla reciente se animó a mirar de frente lo que muchas veces se esconde detrás de la frase “es cosa de la edad”. Estudiantes y docentes trabajaron sobre el maltrato en el adulto mayor como una herida silenciosa que atraviesa hogares e instituciones, y asumieron el compromiso de detectarlo, acompañarlo y no naturalizar nunca más ese dolor.  

El 18 de junio, en un aula de la Facultad de Ciencias Médicas, la pregunta incómoda fue directa: ¿cuánto dolor de nuestros adultos mayores estamos dejando pasar como si fuera “parte de la edad”? La Licenciatura en Terapia Ocupacional realizó la charla informativa “Maltrato en el Adulto Mayor: Detección, Acompañamiento y Abordaje”, donde estudiantes de 1.º a 5.º año se enfrentaron, sin anestesia, a historias de golpes invisibles: gritos, indiferencia, abandono, infantilización, descuido en la medicación, aislamiento.

Se habló del maltrato en la vejez no como un concepto abstracto, sino como escenas cotidianas: una persona mayor que come sola mirando la pared, un abuelo al que nadie escucha cuando dice que le duele, una abuela que soporta insultos porque “no quiere molestar”, un residente al que se le apuran los tiempos como si su vida fuera un trámite más. Se puso nombre a esas conductas y se recordó que detrás de cada “es que está viejo” puede haber una vulneración de derechos y una dignidad que se va erosionando en silencio.

La charla fue llevada adelante por alumnas de 4.º año de Terapia Ocupacional, supervisadas por la Lic. Natalia Castro, que compartieron casos, signos tempranos y decisiones difíciles: cuándo sospechar, cuándo preguntar más, cuándo no mirar para otro lado. Se trabajó cómo leer los cambios en el cuerpo, en el ánimo, en las rutinas, y cómo sostener a una persona mayor que empieza a contar lo que nunca se animó a decir, porque siempre le hicieron creer que exageraba o que “no valía la pena armar lío”.

Muchos estudiantes salieron de la charla con la certeza de que su tarea no será solo indicar ejercicios o adaptar entornos, sino también abrir conversaciones incómodas en familias, instituciones y equipos de salud. Se insistió en que el compromiso ético-profesional implica, a veces, incomodar: registrar, preguntar, acompañar, documentar, denunciar cuando es necesario, y no naturalizar el sufrimiento como parte inevitable de la vejez.

Al trabajar el maltrato en el adulto mayor, la Facultad de Ciencias Médicas y la Licenciatura en Terapia Ocupacional eligieron mirar de frente una herida profunda de nuestra sociedad. Recordaron que cada arruga cuenta una historia de trabajo, de pérdidas, de afectos, y que negar respeto, escucha y cuidado en esa etapa es, en el fondo, decirle a alguien que su vida ya no importa tanto. Esta charla fue un acto de formación, pero también un gesto de rebeldía contra esa idea: mientras haya estudiantes y docentes dispuestos a escuchar y a intervenir, ninguna persona mayor está sola del todo.