La Facultad de Ciencias Médicas extiende sus prácticas al ámbito penitenciario

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En la vida universitaria hay decisiones que se toman mirando más allá de las aulas. Hoy, la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica de Cuyo firmó un Acta Complementaria con el Servicio Penitenciario de la Provincia de San Juan que abre las puertas del penal a nuestros estudiantes de la Licenciatura en Terapia Ocupacional. No se trata solo de un nuevo campo de prácticas: se trata de entrar en un lugar donde la sociedad suele dar la espalda, para reconocer rostros, historias y derechos.

El acuerdo, suscripto por el Decano de la Facultad, Dr. Sergio Albarracín, y el Director del Servicio Penitenciario Provincial, Prefecto Carlos Javier Suárez, permite que los y las estudiantes realicen prácticas profesionales supervisadas dentro del establecimiento, utilizando la infraestructura, el equipamiento y los espacios asistenciales del penal. Allí acompañarán procesos de salud, rehabilitación y reinserción, aprendiendo a trabajar con personas privadas de libertad en un contexto de alta complejidad humana.

La Facultad se compromete a sostener esta presencia con equipos docentes formados, asumiendo los honorarios y las coberturas de seguros y ART para estudiantes y docentes, mientras que el Servicio Penitenciario garantiza los espacios físicos y las condiciones de seguridad necesarias para el desarrollo de las actividades. La coordinación de las prácticas estará a cargo de la Directora de la carrera de Terapia Ocupacional, Lic. Carla Fuentes, junto con la docente tutora designada por el Servicio, Lic. Erika Fuentes, articulando día a día la realidad del aula con la realidad del encierro.

Cada estudiante que ingrese al penal firmará un compromiso para respetar los protocolos, las normas de seguridad y las indicaciones del personal del Centro, entendiendo que el cuidado también es una forma de respeto hacia quienes viven y trabajan allí. El acta tendrá una vigencia de seis años, con renovación automática, lo que permite pensar este proyecto no como una experiencia aislada, sino como una política sostenida de formación y presencia universitaria en uno de los márgenes más duros de nuestra sociedad.

Con esta decisión, la Facultad de Ciencias Médicas reafirma una convicción: formar profesionales de la salud es, también, animarse a estar donde el dolor, la fragilidad y la esperanza se hacen más visibles. Llevar la universidad al contexto penitenciario es apostar a que la dignidad humana no se suspende tras las rejas y que la educación puede ser un puente, aún en medio del encierro.